domingo, 31 de marzo de 2013

EVOLUCIÓN



El graffiti como expresión artística y como medio de transmisión de información, ideas y opiniones ha venido presentando una serie de numerosos cambios a lo largo de la historia, las interpretaciones y la naturaleza críptica de este, reflejan la persistente necesidad incesante de expresar una inconformidad o una idea relativa; a pesar de ello el graffiti día a día abarca extensiones geográficas impensables, se transmite, se adueña de los espacios públicos y privados que a la vista de muchos son inviolables e inaccesibles.

Para empezar a hablar de evolución primero tenemos que tener en cuenta que este se divide o tiene dos aspectos fundamentales, los cuales le dan el significado y la trascendencia; uno de ellos es un desarrollo conceptual, del cual se desprende la parte socio-cultural; y el otro aspecto es el que tiene que ver con lo visible, gráficos, estilos, acabados y recursos, orientándose también  al sentido que este tiene y como se entrelaza con profesiones que tienen relación con las artes gráficas. 


Según la investigación histórica anteriormente expuesta en donde el graffiti era casi que quirúrgicamente implantado en los vagones del tren de New York cuyo recorrido aseguraba una difusión y una visualización casi inmediata, abarcando lugares a los cuales la gran mayoría de artistas callejeros no tenían acceso; fue pasando de ser un simple “rayón textual” con el nombre o el apodo de cada uno, para darse a conocer en las calles y entre “tribus urbanas”, los cuales no tenían una trascendencia conceptual, ni un contexto ideológico definido, donde no se veía aún un contenido grafico que acompañara al graffiti. A esta forma de escritura que apareció en muros y vagones en las estaciones del tren Neoyorkino se le denomino bombing, y tiene su finalización en la década de los 60’s principio de los 70´s.






En las calles del Bronx adquirió un nuevo significado y emprendió un nuevo rumbo, los primeros artistas usaban para tal fin botes de pinturas y brochas, lo cual les dificultaba transportar sus materiales, y eran identificados por parte de la policía más rápidamente al no poder ocultar dichas pinturas. Un nuevo termino writing dio nuevas perspectivas al graffiti este ya no consistía solo en grafiar una pared con su nombre sino que también implemento la utilización de nuevas palabras y frases cortas. Con el tiempo no solo era tipografía sencilla, sino que para hacer más llamativa aquella palabra anteriormente plasmada, empezaron a deformar y dar color a aquellos caracteres, lo cual le daba una identidad propia al artista y a su obra, aunque este tipo de cambios fue más notorio en la década del 68 en la ciudad de Paris.

Observamos con esta nueva ola de creatividad y el despertar de un nuevo concepto que a finales de los años 70’s los artistas del graffiti empezaron a incorporar en sus creaciones una parte grafica importante que se salía del contexto propiamente tipográfico, introdujeron imágenes y representaciones graficas autorretratistas de quienes pintaban aquellos muros, personajes de comics y dibujos animados los cuales le daban más fuerza y emotividad al graffiti, haciéndolo llamativo a la vista de transeúntes y personas en general.

NACIMIENTO DEL GRAFFITI


En Estados Unidos a finales de los años 50’s e inicios de los 60’s empezaron a aparecer  nombres plasmados por  todas las calles  de la ciudad de New York, los cuales generan diferentes interpretaciones, fueron  odiados por muchos, y al mismo tiempo  vistos como vandalismo, destrucción  de la propiedad ,crearon la sensación de desfiguración urbana;  según el ciudadano común de aquella época, los artistas grafiteros solo eran niños rayando paredes, tenían muchas posiciones frente a este tema, pero en general  a muchos  no les interesa. A otros   les parecía  una agradable  solución para dar vida a aquel paisaje gris de pobreza, monotonía y ladrillos. 



¿Pero qué hay detrás de  esas pinturas?, un grupo de jóvenes entre los diez y los 24 años,  residentes de aquellos sectores marginados por las grandes ciudades,  los cuales decidieron empezar   a  grabar  sus seudónimos o  apodos  en dichos muros con los cuales dejaban una marca propia y le daban un poco de color  a ese apagado paisaje.

Jóvenes,  niños, dirán muchos, pero son más precursores  arriesgados, que tildados de vándalos,  salían con botes de pintura y brochas a  dejar  un nombre o un legado  en una pared  o vagón del tren, con toda la sociedad como enemiga, aquellos  quienes repudiaban este tipo de actos vandálicos, según su parecer, sumándose también a ellos la fuerza policíaca (que les propinaban fuertes golpizas); aunque, “a cualquier  obstáculo se busca otro camino”, ellos  buscaron la forma. Hallar  las maneras de continuar era complicado, escondían sus  pinturas,  viajaban   a extremos de la ciudad,  deambulaban a  altas horas dela noche,  se escondían como  cazadores esperando que  su presa  pudiera ser  firmada. Y  aunque con miedo y gran agilidad, tener su obra a la vista  y la opinión de una sociedad cambiante y crítica, era primordial.



Cuando se masificó este tipo de escritura callejera, el auge de  los grafos marcó también los  edificios gubernamentales,  apareció en vagones nuevos del metro;  se empezaron a tomar represalias contra los grafiteros,  infundando en ellos un miedo y desmotivación, debido a la excesiva persecución, se demoraban más creando su graffiti que alguien borrándolo de aquel sitio.

El estado queriendo combatir lo que conocían como vandalismo y degradación, por parte de los jóvenes grafiteros, gastaban miles de dólares en limpieza de paredes, vagones y pasillos de las estaciones del tren neoyorkino. Pero esta propuesta como solución no perduro,  porque se gastaron más de 10 millones dedolares en solo limpiar graffitis, lastimosamente para la comunidad política, era más importante combatir los graffitis que  los problemas de seguridad, pobreza y hambre de la ciudad.